Foto. Me olvido

 

Te escribo en el email
sobre tu voz y la mía

Te hablo de videoconferencias perdidas
deshoras llevadas a la memoria
de cuatro paredes rozando el anonimato
Te hablo de una mirada sola
abrigo imperecedero y llano reflejo
regazo ínclito de los albores
Te hablo de un rincón olvidado
antojo de proceder visionario
baldado en el pasado de futuros insólitos

Te escribo en el email
sobre tu voz y la mía

Te nombro entregado a la sombra del naranjo
fruto de anhelos compartidos
entregados a la tierra, al cielo y las estrellas
Te nombro desde el recodo deshaciendo margaritas
abriendo puertas a los azares
pronunciando sendas abiertas e inacabadas
Te nombro henchido todo el sabor de ti
quieto sin aroma el aire
sombra esquiva de abreviados caprichos

Te escribo en el email
sobre tu voz y la mía

Te pienso luciendo el trasluz de las puertas
a saltos levando proezas
de tu saber y tímidos encantos prestados
Te pienso abierto el portal de los sueños
donde no alcanzo tu risa
ni llantos. Ni presagios aliento conmigo
Te pienso rendido a compartir el silencio
de lo técnicamente imposible
teóricamente inviable, realmente difícil

Te escribo en el email
sobre tu voz y la mía

Te recuerdo las bondades de una caricia
arrebatada al instante
sembrado de certezas unidas a la sangre
Te recuerdo insalvable pronto el espacio
ocupado en otros venideros
recatados insumisos de impronta desmedida
Te recuerdo y quiero recordarte
abrazado al tronco de tu encarnadura
señalamiento inequívoco de mi amor

Te escribo en el email
sobre tu voz y la mía
porque quiero mañana
volver a leerme contigo
quien quiera que seas
donde quiera que andes
porque sé que te amo.